A veces basta con entender un pedazo; a veces basta con mover algo de lugar, con verlo desde otro punto de vista. A veces es suficiente con entender un detalle que antes ni percibíamos; a veces basta con cambiar algo un poco, o no tan poco.
A veces basta con llorar y despedirnos, con enojarnos, con la tristeza. A veces es suficiente pedir tiempo y encerrarnos un rato. A veces sólo basta con soltar y seguir como si nada.
A veces basta con un buen amigo al lado, o dos. A veces es suficiente saber cuánta gente te quiere. A veces es suficiente que te quieran.
A veces basta con el mar y con el cielo. A veces sonreír es suficiente. A veces basta con hablar y con escuchar. A veces basta con un abrazo sincero y un beso que nos mueva.
A veces es simple y sencillamente suficiente; pero las otras veces, ésas donde no basta ninguna y apenas son suficientes todas juntas y por triplicado, esas otras veces, la vida se complica. Por suerte, ésta, que es una de esas otras veces, bastó con esto que me es suficiente.
